| Al principio de los orígenes los
pueblos que han poblado las tierras de la cuenca mediterránea
conocían y cultivaban la planta del olivo. El cultivo del olivo
pudo ser praticado solo por una población que establece de
manera estable en un territorio determinado. Esta circunstancia
que va a tomar la cultura del olivo como una verdad y propia
vertiente tras pueblos nómadas y establecidos, sellando de una
manera definitiva el origen de nuestra civilización.
En el trascurso de los siglos el hombre se ha servido del
aceite de oliva para usos variados: como medicamento, timepos de
las Galenas, como ornamento y como combustible para las fuentes
de luz, para rendir honores a héroes y difuntos y para cambios
comerciales como “moneda apreciada”, como liturgia sacramental
de la consagración de reyes. En el templo como símbolo de paz,
sabiduría, prosperidad, riqueza, fuerza, belleza, dignidad,
sacralizad, honor, victoria, consagración, alabanza a Dios y
hombres. El aceite de oliva ha acompañado la historia del hombre
su múltiple versatilidad.
Se necesita remontar a la Edad del cobre, cerca de 6000 años,
para encontrar la primera huella del uso del aceite de oliva,
cuando algunos pueblos establecidos en la actual Siria y
Palestina seleccionaban de arbustos olearios salvajes una planta
de olivo con fruto carnoso, utilizando su aceite para proteger
la piel y como combustible. El desarrollo en el Medio Oriente
los sirios y los mesopotámicos se ha atestado sobretodo como
alimento y combustible, aunque también como madera para la
construcción.
Los fenicios, partiendo de las costas orientales, exportaban
aceite del Mediterráneo, haciéndolo conocer a las civilizaciones
Minoicas y al pueblo egipcio.
El uso que el pueblo egipcio hacía del aceite y legado sobretodo
al culto de los muertos, los egipcios adornaban las majestuosas
tumbas funerarias con lámparas de aceite y ungían con aceite los
cuerpos de los difuntos para momificar, riqueza y dignidad eran
el significado que se querían dar con el sello del aceite de
oliva: la designación del pueblo de personas con funciones
preminentes, los faraones designados y lugartenientes
seleccionados se imponía el aceite de oliva.
Un mito griego llamado Clímaco, narra la creación de la
planta del olivo en el Palacio de Atenas: Zeus había prometido
la región Atica a quién se hubiera presentado como el hombre más
útil; Poseidón hace botar una fuente de agua marina y dona un
caballo, símbolo de la fuerza bélica y del coraje, de la
sabiduría, responde haciendo nacer de la roca una planta de
olivo, símbolo de la prosperidad que nace de la paz. Por esto
los griegos conservan como sagrada la zona del entorno de
aquella roca, la Acrópolis entorno a la antigua Atenas, y
considerando sagrada aquella planta de olivo tanto que la
constitución de Salonia castigaba con la muerte a quien la
profanara. Sófloques hijo de Edipo lo llamaba simplemente
“nutrición de nuestros hijos”. Los griegos usaban el aceite de
oliva como medicamento, para la cura de la piel, como cosmético,
para la higiene corporal, como lubrificante y para la
iluminación, para los usos de rituales y para favorecer el tono
muscular de los gimnastas, otros usos naturales principalmente
eran para la alimentación: cada ciudadano griego adulto
consumía por esto cerca de 30 litros de aceite al año.
También para la población romana la planta del olivo era
legada en el origen de la ciudad, debajo de es loba que
amamantaba a los gemelos Rómulo y Remo, fundadores de la ciudad
eterna. Pero los romanos eran un pueblo que vigilaban todas las
cosas prácticas, y usaban el aceite sobretodo como bien de
intercambio comercial, como moneda preciada, además se aceptaba
como pago de tributos en los pueblos conquistados. Igualmente
las primeras monedas acuñadas en Creta incluían un olivo. La
cultura del olivo se difunde de esta manera por toda la cuenca
mediterránea. Los romanos apreciaban el olivo como un símbolo de
gloria en las coronas de los héroes como augurio de prosperidad
como ornamentos nupciales.
Durante la Edad Media
Con el declive del Imperio Romano también el uso del aceite
de oliva sufre un redimensionamiento debido a los pueblos
bárbaros que necesitaban de espacios para los pastos de sus
rebaños. La tutela de la planta del olivo permanece
sobretodo en monasterios e instituciones religiosas, el
principal uso de estos seculares es el litúrgico, para la
imposición de los sacramentos.
Desde los orígenes las diversas religiones la planta del
olivo ha sido considerada como sagrada, el culto y la conexión
de mitos en el origen del mundo, basta recordar el mito del
arbol de la plegaria hecha de Adamo cerca de su muerte,
resguardado en el aceite de la Misericordia; las semillas
puestas en su boca bajo la sepultura nacían del cedro, el ciprés
junto a un olivo.
En Las Sagradas Escrituras el aceite de oliva de
recordaba como un símbolo de la alianaza con Dios y el género
humano, la paloma que anuncia a Noe el final del diluvio
universal, la nueva era de la reconciliación, portada en su boca
un ramo de olivo. Este valor simbólico está expresado en la
consagración de los hombres llamados relacionar al Dios Padre
con el pueblo de Israel, tanto sacerdotes, en memoria de la
elección de Arón enviada de Dios a Moisés (Exodo 40,13), como
el Rey, a partir del gesto de Samuel sobre Saul y David (1
Samuel 10,1), como los profetas, como Eliseo (1Rey 19,16). El
aceite de oliva y la religión en la región hebrea son legados de
la fiesta del Hannukka, que conmemora el triunfo del pueblo
hebreo sobre los dominadores griegos, símbolo de la vistoria de
la fe sobre los elenos y el culto de la razón. El ritual
conmemora el milagro del aceite del templo sagrado, que se
regenera milagrosamente por 8 días.
La religión cristiana se ha señalado en el nombre del aceite
de oliva en las consagraciones de reyes, sacerdotes y profetas;
el termino griego Christhos significa “unto” al Cristo como el
Mesías del Señor, esperado por Israel para salvar al mundo. Por
esto la Iglesia desde los orígenes sella y bautiza con el
Sagrado Crisma. “El aceite de oliva como símbolo constante con
el que se imparten los sacramentos, sello de la presencia del
amor de Dios, con el aceite se bendice el Santo Crisma el Jueves
Santo para administrar el sacramento de la Confirmación, de la
consagración de los sacerdotes y dela unción de enfermos. El uso
del aceite de oliva para la religión cristiana proviene del
Nuevo Testamento, Cristo se prepara para la pasión en el huerto
de los olivos de Getzemani, el Samaritano confirma su fe como el
hombre que sufre con el ungüento del aceite. La tradición
cristiana el valor simbólico que ha legado esta planta, en los
sacramentos, en las bendiciones como símbolo de paz, como sello
de la lámpara que arde continuamente en Santísimo Sacramento,
alimentada de aceite. El reconocimiento del olivo esta presente
en otros iconos de diversos santos, San Bernardo Tolomeo,
fundador de Olivetani, Santa Irene y San Bruno
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